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Los dos cogidos de la mano…

30 Abr

“Los dos cogidos de la mano, por las calles

y regalándonos mil besos en cada rincón

te quiero así, si, tal como eres, para mi…”

Alejandro Sanz

Y pasa, ¿apoco no? Vas por la calle con el hombre que te gusta, vas pensando en lo inteligente que es (y la buena pompa que se carga), en lo maravilloso que es estar a su lado (y en su cama), en lo lindo que se ve todo desde que están juntos (y revueltos), en lo feliz que eres y de repente… ¡te toma de la mano!

Llámenme rara, pero dentro de todas las cursilerías que envuelven a una relación, ir tomados de la mano me parece una de las más complicadas. Sin duda, ha de ser por aquello de los egos, la lucha de poderes y el sudor…

No soy una mujer de muchos amores, en realidad soy una mujer de algunos hombres. No soy de las que se enamoran y piensan en boda y pastel… más bien busco amores ligeros. Pero en fechas recientes me topé con la horma de mi zapato. Empiezo a sentir esa cosquillita por el amor fiel. Y no tiene nada de malo (creo que es altamente recomendable y algo a lo que me puedo acostumbrar), el problema radica en que para mi dar la mano implica mucho más que un cariñito.

Cada vez que me besa, siento mariposas en el estómago y todas esas frases de literatura del corazón… pero cuando me da la mano, mis nervios se alteran, comienzo a sudar e intento cambiar de posición. ¿Será que la mano es mi talón de Aquiles? ¿Será que si le doy la mano doy mi brazo a torcer?

Las manos son una forma de contacto con el otro, de eso no hay duda. Desde que conoces por primera vez a alguien, el tacto –después de la vista y el olfato- es lo que te lleva a sentir a la otra persona. Cuando te conviertes en pareja de alguien, generalmente el primer gesto de cariño es el tomarse de las manos (luego viene la mejor parte, ufff). Pero entonces, ¿porqué para algunas mujeres caminar de la mano con sus hombres es tan complicado?

Si no te da pena entregarte a él, si no vas por la calle con la cabeza agachada, si no tienes miedo a mostrarle al mundo de qué estás hecha, si le das vuelta a la vida tres veces, si estar con él te hace feliz, si su presencia te llena… ¿porqué la mano implica un reto especial?

Creo que al final de cuentas no sólo hay un tipo de virginidad… la mano también se entrega (y para mi que esa implica mayores compromisos, ¿qué no?).

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