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Él se quiere acostar contigo

28 Feb

Hola ovulitas:

Fíjense que a mis amigas ya se les ha hecho costumbre alimentar mi espíritu cabronezco y siguen dándome material para que pueda compartirlo con ustedes… en esta ocasión una amiga muy querida me regaló el libroActúa como dama pero piensa como hombre del autor Steve Harvey.

A decir verdad, esperaba más del libro, ya saben que una desea encontrar el hilo negro en este tipo de lecturas y casi casi una solución milagrosa para poder entenderlos, pero siento decirles que mis expectativas fueron demasiado altas y me quedé con ganas de más.

Dentro de lo que rescato, aunque ya es bien sabido por todas nosotras pero a veces como que se nos olvida, es la contundente afirmación que hace el autor de que en un principio cualquier hombre que se acerque a ti en una fiesta, en un bar, en el salón de clases, en el gimnasio, en la librería, en la tienda de discos, etc, sólo quiere una cosa: ACOSTARSE CONTIGO.

Ya sé que suena muy dramático,  muy extremista y que podrán debatirme este punto cuantas veces quieran, pero chavas, de verdad, hay mucho de cierto en esto, aunque nos cueste un poco de trabajo creerlo los hombres sólo traen una cosa en la cabeza y se llama: SEXO (bueno también llegan a pensar en fútbol y “chelas”).

Quiero aclarar que los hombres no son malos, ni sucios, ni depravados… ¡SON HOMBRES! Simple y sencillamente quiero que entendamos lo que está pasando por sus cabecitas cuando se acercan a ligar con nosotras y la graaaan diferencia entre lo que ellos y nosotras estamos pensando cuando empieza este cortejo.

Ok, ok, si no me quieren creer a mi, citemos a Steve Harvey, cuyo capítulo 5 titula como: “Lo primero es lo primero, él se quiere acostar contigo”:

Es una generalización, pero en mi experiencia, es verdad. A las mujeres les encanta sentarse a platicar sin ninguna razón más que por el gusto de hacerlo, pero a nosotros no nos gusta conversar por conversar. No tenemos tiempo para eso. Nosotros somos gente simple: si nos gusta lo que vemos, trataremos de obtenerlo; si no queremos nada de ti, no vamos, y ya. Punto. Un hombre siempre quiere algo. Siempre. Y cuando se trata de mujeres necesita averiguar dos cosas: 1) Si querrás acostarte con él, ó 2) qué debe hacer para acostarse contigo.

Esa es su misión en el antro.

Ese es su trabajo en la cafetería de la oficina.

De eso se trata en misa cuando se salta todas esas bancas y viene y se sienta junto a ti.

Si un hombre te ve y te pregunta cómo estás ¿por qué será? No viene a enterarse de tus intereses, o a saber de ti, o qué te gusta y necesitas. Eso es lo que las mujeres hacen cuando quieren conocer a alguien, para un hombre es más simple: le encantó lo que vio al otro lado de la habitación y ha cruzado para ver si logra estar contigo. No le importa ni tu personalidad, ni lo que haces para ganarte la vida. Tus amigos no le interesan, ni si conoces a Jesucristo. Lo único que quiere saber es si podrá acostarse contigo, habla para determinar qué tanto debe invertir para obtener lo que quiere.

Cuando digo “invertir”, no me refiero sólo a dinero, sino también a tus valores y condiciones. Él quiere saber si tu “precio” es demasiado alto, si es pagable, si te puede tener a crédito, si te puede tener esa misma noche. Si no presentas tus condiciones, significa que eres grauita y vámonos. Sabe que te puede llevar a la cama con un mínimo esfuerzo. Pero si desde el principio le dices que tienes tus condiciones, que necesitas tiempo, respeto y atención, entonces entenderá que eres una mujer especial, que tendrá que trabajar para ganarse el “bizcochito”.

Chicas ya tenemos esta información, ya la sabíamos, pero a veces nos lo tienen que recordar, en lo que nosotras estamos pensando en “es un chico lindo, joven, bien vestido, no tiene anillo de matrimonio, se ve interesado en mí, si está comiendo en este lugar es porque puede pagarlo, debe tener un buen trabajo, se ve serio, seguramente es un buen partido”, ellos sólo están pensando en cómo llevarnos a la cama.

Y como le aconsejaba a una buena amiga hace algunos meses:  Si ya tenemos su atención, porque les atraemos en el ámbito sexual, hay que aprovechar y verlo como algo positivo, debemos hacerlos esperar un poquito o mejor dicho lo más que se pueda, para obtener lo que nosotras queremos. Es como un intercambio de poder, ellos recibirán sexo, cuando nosotras recibamos atención, detalles, respeto, amor y compromiso, de otra forma estaríamos revelando nuestra mejor carta antes de tiempo y con eso podemos perder su atención y también, el juego completo.

Mi abuelita dice que me ponga una aspirina entre las piernas para tenerlas bien juntitas y que por nada del mundo la deje caer al suelo, jajajaja… Les digo que las abuelas son sabias, chingá. (Por cierto hoy es su cumpleaños número 68 e iré a apapacharla y a ver qué otro consejito le puedo sacar).

¡Que tengan una linda semana!

P.D: No suelten prenda! jojojo.


Los juguetes sexuales

24 Ene

A propósito del Día de Reyes unas amigas y yo nos encontrábamos hablando de que sería bueno organizar un intercambio de juguetitos sexuales entre nosotras. Todas soltamos una risita nerviosa y e intercambiamos tímidamente algunas opiniones, información (la prima de una amiga, me contó que hay un juguetito que…) y decidimos ir a la Plaza del Sexo que se encuentra ubicada en la calle de 16 de Septiembre #11 en el Centro de la gloriosa Ciudad de México.

La verdad es que el mero día dudamos en ir, pero ya habíamos quedado. Sólo íbamos a ver cómo eran eso de las “Sex Shops” (aunque todas en algún momento ya habíamos ido a alguna, pero no lo aceptamos frente a las otras), queríamos ir a echar un vistazo, no íbamos a comprar nada pero llevábamos dinerito por sí acaso se ofreciera…

Llegamos a nuestro objetivo y como hay muchos puestos ambulantes afuera, no vimos el letrero de la plaza, así que tras mucho dudarlo, decidimos preguntarle a una mujer que fuera pasando, dónde se encontraba la capital del sexo. La chica se rio discretamente y nos indicó dónde estaba el lugar que buscábamos.

Una vez adentro, comenzamos a recorrer la plaza sin entrar a ningún local en particular, no nos daban confianza. De pronto como un oasis en el desierto brilló ante nuestros ojos la tienda Erotika, la fachada es rosa, muy “girly”, la entrada era discreta, no había ventanas, ni forma de que la gente de afuera viera quien estaba dentro de la tienda. Así que entramos.

Fuimos casi casi agarraditas de la mano recorriendo todo el lugar, sorprendiéndonos con cada uno de los objetos que encontrábamos y lanzábamos alguna broma con respecto a él. Había lencería; medias; ligueros; disfraces; dildos vaginales y anales de todas las formas, colores, tamaños y texturas posibles; vibradores; aceites, juegos de mesa; muñecas inflables; condones; adornos para despedida de soltera; etcétera. Nos preguntamos en tono de broma qué haríamos si nos encontráramos en ese lugar y con un dildo en la mano a nuestros jefes, padres, vecinos, etc y una de ellas llegó a decir que se le caería la cara de vergüenza y pensaría en mudarse para no volver a ver al vecino. Seguíamos riéndonos.

En lo personal, no me atrae la idea de usar algún dildo, consolador o cualquier cosa que se tenga que introducir a la vagina, y no es que me espante, simplemente prefiero no hacerlo, ni comprarlo. Así que me dirigí a la sección de medias y encontré algunas muy sexies que estuve tentada a llevar hasta que ví el precio que me pareció demasiado alto, por lo que desistí de mi idea.

Las demás estaban interesadas en llevar algún aceitito, ropa interior o algo no tan denso. Por los precios decidimos ir a otra tienda.

Y así comenzamos a entrar a todas y cada una de las demás tiendas, repitiéndo el mismo procedimiento de las risitas y las bromas. Por supuesto no íbamos a comprar nada. En lo personal, sentía las miradas de los vendedores como si nos estuvieran juzgando por ir a esos lugares que “incitan al pecado”.

Encontré unas medias más baratas en una tienda más pequeña, y por ahí compré un liguero por sugerencia de la vendedora. Les dije a mis amigas que yo ya había comprado algo, ahora tenían que comprarse algo ellas también, como pidiéndoles que se solidarizaran conmigo por lo que acababa de hacer.

Seguimos nuestro recorrido y entramos a una tienda muy sencilla donde atendía un señor como de unos cincuenta años, muy amable y atento nos fue explicando cada uno de los objetos que vendía. Nos tuvo mucha paciencia, entró en nuestro juego de las bromitas, pero siempre con mucho respeto. Nos dijo que tenía un vibrador de cuatro velocidades en 200 pesos, lo sacó de su cajita, le puso unas pilas, lo encendió y se lo puso a mi amiga en su mano. Ella sorprendida de la potencia de las vibraciones, lo puso en mi mano y nos lanzamos una mirada de complicidad.

De pronto saqué fuerzas y me aguanté la pena para plantearle a mi amiga la posibilidad de comprarnos el vibrador: “Si tú lo compras, yo lo compro. No es un dildo, no se introduce si no quieres, es muy bueno para nosotras que somos novatas, cómo ves?”. Ella apenada aceptó. Escogimos el diseño que más nos gustaba y lo pagamos. Como iba a pagar con tarjeta de débito, le pregunté al vendedor cómo saldría en la factura de mi cuenta bancaria esta compra y me dijo que saldría como “Videos Luis” como no denota nada sexual, acepté y firmé gustosa.

Otra de mis amigas no quiso entrarle al trato con nosotras, acerca de comprar el vibrador, ella prefirió una película o_O. Le solicitó al vendedor que le recomendara alguna, que no estuviera tan fuerte, que no fuera gay, que el acto sexual fuera consensuado, que no utilizaran niños, ni animales. Cuando lo tuvo en sus manos, prometió que después de verla, nos la prestaría, como haciéndonos partícipes a nosotras también. Las demás no quisieron comprar nada de nada.

Salimos con nuestras bolsitas negras del lugar, con una risita nerviosa en nuestros labios.

Cuando les conté mi osadía a otras dos amigas, después de reirse y felicitarme por mi compra, me preguntaron si mi vibrador ya tenía nombre. Así que supuse que las mujercitas le ponemos nombre a esos juguetitos y me di a la tarea de buscarle uno. Obviamente tenía que ser nombre de hombre, pero como no quería pensar en ningún conocido cuando lo usara (eso se me haría como una especie de perversión), decidí ponerle un nombre extranjero y dado mi gusto por el francés escogí algunos nombres en ese idioma, pero finalmente me decidí por Jean-Paul.

En eso se me llamó un amigo y se me ocurrió preguntarle un nombre de niño que le gustara (obvio no le dije para qué era) y me dijo muy convencido: Jean-Paul o_O,  o_O y más o_O.

Ese mismo día (ya sola) corrí a la primera tienda a comprar las respectivas pilas AA y más tardecito conocí la potencia de mi Jean-Paul. Nunca hubo un comentario más entre nosotras acerca del tema. No les he dicho que ya lo usé, ni sé si la otra ya hizo lo propio, ni sé si la otra ya vio su película y tampoco me atrevo a preguntarles… y eso que somos amigas!

¿Por qué nos cuesta tanto trabajo a las mujeres gozar nuestra sexualidad y compartirlo con el mundo? Quise enfatizar en todas las actitudes, dudas y titubeos que tuvimos al hacer nuestras compras, para ilustrar que a las mujeres (incluso entre amigas: adultas, profesionistas, open-mind, “modernas”) nos sigue costando mucho trabajo aceptar que somos seres sexuales y que si no tenemos una pareja, de vez en cuando nos gusta disfrutar a solas y que hay “juguetes” que nos ayudan o nos facilitan el placer. De verdad es una excelente opción y no tendríamos por qué sentirnos mal o acaso ¿es preferible acostarnos con el primer “caballero” que nos lo ofrezca?

Los juguetes sexuales nos ofrecen una alternativa muy efectiva y además no hay riesgo de contraer enfermedades, infecciones o embarazos no deseados. Tampoco existirá el drama post-sexo casual, en el que no recibimos una llamada, mensaje, correo, tweet, mensaje privado o público por Facebook del individuo con el que nos acostamos.

Claro que nunca se podrá sustituir el acto en sí con un juguetito como éste, pero lo podemos ver como una OPCIÓN, mientras llega el indicado. Tampoco es recomendable usarlo con exceso porque una se puede acostumbrar al buen funcionamiento y luego los hombrecitos como que no dan una, jajajaja.

Por supuesto que este post no lo promocionaré ni por Facebook, ni por Twitter, les digo que es dificil… pero creo que ya es un logro que me haya atrevido a escribirlo aquí y sobre todo a comprarlo y usarlo, jejeje. Y eso que me jacto de ser una mujer sin prejuicios…

Que tengan una bonita semana, tanto escribir de mi Jean-Paul me hizo extrañarlo, con su permiso…

P.D: ¡Feliz cumpleaños, Frivolita! 😀

Sexo sin amor

29 Nov

Casi estamos cumpliendo un año en Ovulito Blog y les estamos preparando una sorpresa, que por supuesto no les diré! jajaja, estén pendientes, espero que les agrade tanto como a mí.

Y sí, leyeron bien, el tema de hoy es el sexo sin amor. Que comience la lapidación! Jejeje. Si bien en nuestra sociedad la mujer que practica el sexo sin amor no merece este tipo de castigos físicos, sí son objeto de juicios morales, críticas, desprestigio, aislacionismo social y en ocasiones hasta discriminación. A esto le llamo lapidación moral.

Es decir, mientras una mujer que ejerce plenamente su sexualidad lo mantiene entre cuatro paredes, no pasa nada, pero cuando sus vecinos se empiezan a dar cuenta de que mete diferentes hombres a su casa, cuando sus compañeras de trabajo le encuentran una tira de condones en su bolsa, cuando los papás se dan cuenta de que su hija ya no es una señorita, o cuando una mujer queda embarazada y no sabe quién es el papá, la gente se escandaliza tanto que comienzan la lapidación moral a la que me referí líneas arriba.

No quisiera entrar en rollos sociológicos, ni psicológicos, porque no soy una experta, peeeeeeero sí les puedo dar un panorama general de “lo que se le viene conociendo” como sexo sin amor, jajajaja, porque he leído mucho sobre el tema 😛

He aquí una lluvia de ideas:

Para empezar debemos quitarnos (nosotras mismas) el tabú de que el sexo sin amor es malo y es sólo para las chicas fáciles o mujeres malas que no tienen moral , ni principios. NO! El sexo per sé no es malo, es algo natural, es una de las funciones y necesidades del cuerpo humano, existe desde los orígenes del hombre.

Puedo afirmar que, actualmente, las mujeres optan por el sexo sin amor ante la falta de compromiso que los hombres demuestran hacia ellas, es decir, una chica siempre preferirá tener un novio que la ame, la apapache y con el cual pueda “hacer el amor”, pero al no encontrar a su príncipe azul se ve en la necesidad de aceptar lo que los patancitos mundanos le ofrecen, que precisamente el sexo sin compromiso. En otras palabras, para la mayoría de las mujeres, el sexo sin amor no es por elección propia, sino por escasez de opciones.

Otro hecho, es que la mayoría de las mujeres mezclan sentimientos a la hora del sexo (los hombres saben separar perfectamente una cosa de la otra). La mayoría de las chicas, se enamoran de sus parejas ocasionales, lo cual hace que comiencen a tener expectativas en la otra persona, es decir, comienzan a esperar una llamada, un cambio de actitud, un posible enamoramiento mutuo, etc. Esto, generalmente, causa sufrimiento al enfrentarse a la realidad de que el chico no volverá a llamar porque ya obtuvo lo que quiso o sólo volverá a llamar cuando “tenga ganas” de volver a vernos. OJO: Esta situación puede convertirse en un círculo vicioso, muy doloroso para nosotras.

Una cosa es aceptar sexo sin amor y otra muy diferente es la falta de respeto. Aunque estemos involucradas en una relación “abierta” o en una aventura de una sóla noche, debemos exigir que se nos trate como a unas damas, con respeto, con delicadeza, con consentimiento mutuo y sobre todo con protección, pero esto es un punto aparte. El sexo sin amor no debe ir peleado con los elementos mencionados.

Ahora sí, la protección. Con esto me refiero a un método anticonceptivo y que además evite la transmisión de enfermedades sexuales, y como ya todas lo sabemos, el condón masculino es el método más confiable, seguro, económico y accesible de adquirir. En cualquier tiendita los consiguen y además, déjenme decirles que es nuestra responsabilidad traer condones en la bolsa, porque aunque se los ponen ellos, nosotras somos las afectadas en caso de no usarlo, a ellos RARAMENTE les dan infecciones o se les transmiten enfermedades venéreas y nunca quedarán embarazados, ¿verdad? Entonces, ¿quién es la más interesada de que se use condón?

Por último, quiero aclarar que no soy partidaria del sexo sin amor, ni de la promiscuidad. Creo firmemente que el sexo se disfruta más con la persona que amas, porque para nosotras las mujeres, son más placenteras las caricias, los besos, las palabras bonitas, un abrazo después “de”, en lugar de la simple penetración y el agasajo. Pero sí ya estamos envueltas en esta situación, lo mejor es disfrutar del acto sin culpas, ni remordimientos, ni miedo al “qué dirán”, ¿qué dices TÚ? ¿te gustó? ¡ahí lo tienes!, no eres mala, eres humana, estás viviendo y disfrutando uno de los placeres que nos da la vida.

Si no estamos haciendo el amor con el hombre de nuestra vida, es porque no lo hemos encontrado, de lo contrario, seríamos felices en dejar de besar (y acostarnos con) sapos, ¿no creen? No permitan que las lapiden, vivimos en la sociedad occidental, moderna, del siglo XXI. Si fuera malo los hombres tampoco lo harían, o acaso la moral distingue entre hombres y mujeres?

Que tengan una bonita semana.

P.D: Frivolita, yo tampoco soy de la idea de que dediquen la canción de María José “Me equivoqué”,  me parece más apropiada  “No soy una señora”! 😀

Para limpiar el aura del pasado sexual con yoga

11 Oct

Debo confesar que ayer, domingo, me encontraba viendo la TV como a eso de las 12 del día y como no había partido de los Pumas, le cambié y le cambié hasta que me topé con el canal de música Telehit. A esa hora transmiten un programa que se llama Pic-nic, y no niego que hay cositas que valen la pena, como lo que quiero platicarles el día de hoy.

Las chicas éstas entrevistaron a la Directora del Instituto Mexicano de Yoga, Ana Paula Domínguez, ya que está presentando su libro “El mapa de la felicidad”, (se me antoja, se me antoja!), y sí la estaba escuchando y todo, pero cuando de plano me senté a escuchar con atención fue cuando Ana Paula dijo que según la filosofía del yoga, cada hombre con el que hayamos tenido relaciones sexuales en el pasado, deja su energía en nuestra aura, ya sea ésta buena o mala.

Afirmó que aunque ya hayamos superado la relación y no tengamos más contacto con él, su energía sigue a nuestro alrededor por aproximadamente UN AÑO! Mientras que nuestra energía en el aura de los hombres dura sólo 28 días con 3 horas. ¡NO ME CHINGUEEEEEEEEN (literal, jeje)! Y a eso agrénguele si en el último año hemos estado con más de un hombre… varias energías están invadiéndonos y a lo mejor por eso nos sentimos vacías, como que algo nos falta, tristes, deprimidas, no sé, no sé.

La verdad es que no soy una experta en yoga, es más no sé nada de yoga, pero sí es una de las disciplinas que me llaman mucho la atención y que me gustaría aplicar a mi vida. Así que me permití tomar nota de los consejos que dio Ana Paula Domínguez para limpiar el aura de nuestros antepasados sexuales:

  1. Ponte en la posición básica de meditación, que se llama flor de loto (sentada en el piso o en la cama con las rodillas cruzadas y las manos con las palmas hacia arriba sobre las rodillas, haciendo contacto del dedo pulgar con el índice).
  2. Haz una serie de inhalaciones sintiendo como el aire entra por todo el cuerpo. Exhala.
  3. Repite el mantra: Sa, Ta, Na, Ma. Sa, Ta, Na, Ma, como cantadito. Aquí es importante que alternes el contacto de los dedos con los mantras, es decir cuando digas Sa es contacto del dedo índice con el pulgar. Ta contacto del dedo medio con el pulgar. Na, dedo anular con el pulgar. Ma, dedo meñique con el pulgar.
  4. Repite este ritual durante 2 minutos en voz alta, 2 minutos en murmullo, 3 minutos en silencio (en la mente), 3 minutos en murmullo y 2 minutos en voz alta. En total son 11 minutos.
  5. Haz esto durante 40 días para limpiar tu aura de malas energías. Si un día se te olvida hacerlo, tendrás que volver a empezar y hacerlo durante otros 40 días.

También habló de otro ritual de yoga para cortar los lazos con un hombre con el que estuvimos relacionadas y no hemos podido superar:

  1. En la misma posición, has las repiraciones respectivas.
  2. Visualiza al hombre en cuestión frente a ti.
  3. Imagina que hay un hilo color dorado que los une a la altura del coxis (primer chacra) y haz un movimiento con la mano como si lo cortaras.
  4. Haz lo mismo a la altura de los genitales (segundo chacra), imaginando un hilo color naranja.
  5. Tercer chacra a la altura del ombligo, con un hilo color amarillo.
  6. Cuarto chacra a la altura del corazón, con un hilo color verde esmeralda.
  7. Quinto chacra a la altura de la garganta con un hilo color azul turquesa.
  8. Sexto chacra a la altura del entrecejo con un hilo color violeta.
  9. Séptimo chacra a la altura de la cabeza con un hilo color azul.
  10. Hacer un corte final de todos los hilos. Corte completo.
  11. Repetir hasta que lo consideres necesario y te sientas totalmente desapegada de aquella persona.

No sé qué tan efectivo sea esto, nunca lo he intentado, lo escuché ayer, pero creo que cualquier ritual espiritual puede servir para sentirnos mejor o para mentalizarnos con la finalidad de actuar (o de no actuar) de cierta forma. Lo único que sé es que hagamos lo que hagamos, lo debemos hacer con fe, para que funcione. ¿Qué dicen, lo intentamos juntas?

Que tengan una linda semana.

Nos leemos el próximo lunes.

Namasté.

Los consejos de la abuela

12 Jul

Coincidencia o no, últimamente personas con las cuales no acostumbro a platicar de mi vida amorosa se me han acercado para charlar precisamente de eso. Son personas de mi trabajo, mayores que yo, con una vida hecha y derecha, con una visión diferente a la que tenemos nosotras las “chavas”, lo cual me parece bastante enriquecedor porque es una opinión muy diferente a las que estoy acostumbrada a escuchar.

Lo gracioso de todo es que muchos de los consejos que me han dado estas personas coinciden con el libro que ya estoy leyendo por segunda vez “Por qué los hombres aman a las cabronas”. De verdad, todo tiene sentido! Ahora sé que lo que los mayores nos dicen es completamente cierto, si hubiera escuchado los consejos de mi madre y de mi padre, incluso de mi abuelita, otra sería MI historia.

Tanto las madres, como las abuelas recorrieron el mismo camino en el que nosotras nos encontramos en este momento. Aunque fueron otros tiempos, otras circunstancias y otras costumbres, las mentalidades de hombres y mujeres siguen siendo las mismas. Los hombres quieren conquistar y nosotras queremos ser conquistadas.

Pude ahorrarme dos mil lágrimas si hubiera escuchado cuando mi abuelita me decía:

  • “Date a desear”. Esa idea del sexo hasta después del matrimonio  tenía mucho sentido y si bien actualmente es cuasi-imposible esperar tanto tiempo, ya que la edad de contraer matrimonio se ha elevado, lo que los libros para cabronas aconsejan es no acostarse con un hombre durante las primeras citas. Se dice que ellos SIEMPRE están buscando sexo, SIEMPRE, así que lo aconsejable es no dárselos tan fácil, tenerlos a la expectativa, y cuando ellos nos den lo que nosotras queremos (amor), entonces nosotras les damos lo que ellos quieren. No antes, esto tal vez requiera algunos meses después de la primera salida.
  • Date a respetar”. Esto no tiene tanto que ver con sexo, sino en la forma en la que nos trata un hombre. Es decir, el respeto se muestra en la caballerosidad, desde abrir la puerta del carro, pagar la cuenta del restaurante, ir por ti a tu casa e irte a dejar de regreso, no exponerte a andar sola en la calle a altas horas de la noche, llamar si dice que lo hará. Lo que las mujeres debemos hacer es no tolerar ninguna falta de respeto, lo que sea que nos haga sentir incómodas, debemos hacérselo notar y si él lo repite NOSOTRAS MISMAS terminamos la relación. Si nosotras no nos damos a respetar, entonces ¿quién? (Frase típica también de mi abuelita, jeje).
  • “Date tu lugar”. Si él no te da tu lugar, entonces dátelo tú. En otras palabras, si él no respeta la relación que tiene contigo, si cambia los planes que tenía contigo para salir con sus amigos o amigas, si pone fotos en sus redes sociales con amiguitas, si atiende una llamada con una mujer cuando tú estás a su lado, si no quiere formalizar la relación que tiene contigo, entonces la que debe fajarse la faldita y decir adiós, eres tú.

Ahora es el turno del papá. Cuando él nos exija conocer al novio, cuando quiera que vaya a comer a la casa, cuando nos regañe por llegar tan tarde, cuando nos prohiba hablar por teléfono a altas horas de la noche, cuando nos haga cambiarnos de blusa para salir con el chico en cuestión, hay que poner muchísima atención y no revelarnos y salirnos con la nuestra. Hay que escucharlo, hay que hacerle caso, él es hombre, él sabe las artimañas que se usan para enamorar a una mujer, sabe cómo actúa un hombre cuando quiere algo serio y cómo actúa cuando sólo quiere pasar el rato. Él lo sabe, porque él lo aplicó en algún momento dado.

Lo que mayoría de los papás exige es:

  • “Que tenga buenos modales”. El papá sabe que si un chico se atreve a dar la cara en la casa de la chica, es porque quiere algo serio. Sabe que es buena señal cuando le habla a una hora adecuada, sobrio, y se arriega a que le conteste el papá. Sabe que cuando el hombre paga es porque la mujer le importa. Sabe que si envía flores a su casa, también les estará diciendo a los padres que su relación va en serio. También sabe que no es correcto que el novio invite a la hija a Cuernavaca un fin de semana, etcétera.

Todo lo que los papás, abuelos o personas mayores nos prohiben o nos aconsejan es por “algo”. Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Cuántas veces me he desvivido en darle consejos a mi hermano, esperando que me haga caso, porque yo ya pasé por eso y entonces, ¿por qué no había escuchado los consejos de los mayores?

Muchas veces queremos sentirnos en control de nuestras vidas, queremos tomar nuestras propias decisiones, queremos cometer nuestras propias equivocaciones, pero si echáramos mano de la experiencia de ellos, tal vez nos iría mejor de lo que nos ha ido hasta ahora.

Uno de mis compañeros me decía que las generaciones de ahora estamos desvalorizadas, ya nadie toma las cosas en serio, ya nadie se enamora, todo es cuestión de sexo, ¿por qué lo permitimos, hacia a dónde vamos a llegar?

Por lo menos yo, sí quiero que me cortejen como antes, no volveré a permitir una sola falta de respeto, deseo encontrar a un caballero en toda la extensión de la palabra. Todo está en nosotras chicas, nosotras estamos al mando en las primeras citas, recuerdan? y de nosotras depende como se vaya desarrollando la relación. La clave está en como nos comportemos al principio y de ahí marcaremos la pauta de cómo queremos que nos traten. Otro dicho de las abuelitas es: “El hombre llega hasta donde la mujer quiere”. ¡Les digo que son unas sabias!

La siguiente canción no es muy de mi agrado, pero cuando estaba escribiendo este post vino a mi cabeza y creo que ilustra perfecto lo que quiero transmitirles.

¡Suerte, chicas!

Sin gorrito, no hay fiesta.

27 Abr

¡Gracias Cecy!

Los errores de los hombres en la cama (escrito por uno de ellos)

5 Mar

Hoy en la mañana me llevé una grata sorpresa al descubrir que no sólo nosotras nos estamos quebrando la cabeza con cuestiones sexosas, sino que ELLOS también lo hacen.

En mi Timeline de Twitter, (@PameBradshaw) comenzaron a aparecer los errores que los hombres deben evitar en la cama, así que involuntariamente el señor @bubulu_bueno contribuyó con nuestro tema semanal. Muchas gracias!

Entonces, ahí les van los errores de los hombres en la cama (escrito por uno de ellos):

  • Besarla con brusquedad y sin sensibilidad: la pasión está bien, pero con calma.
  • Ser demasiado bruto al tocar las zonas erógenas: el clítoris es mucho más complejo que el pene.
  • Engancharse a sus pezones como un bebé: es divertido, pero antes hay que allanar el camino jugando con la areola y el resto del seno.
  • Olvidar que su cuerpo espera ser tocado: que no falten las caricias. Saldrás ganando.
  • Tirar el condón al suelo: qué poco glamour. Su sitio es un kleenex y luego la basura.
  • Quitarte la ropa de forma ridícula: recuerda que delante de tí hay otra persona. De lo cómico a lo patético hay una línea muy fina.
  • Lanzarse sin preguntar: no es cuestión de despreciar la sorpresa, pero hay que saber leer sus ojos.
  • No darle sexo oral cuando lo pide: no seas vago, es muy placentero para ella.
  • Responder honestamente cuando te pregunta cómo era tu última amante: ella tiene que ser la mejor. Siempre.
  • Fotografiar o filmar sus relaciones: es peligroso porque das cierto poder a la persona que tiene las imágenes. Hay que estar muy seguros.
  • Perder el romance: el amor tiene que estar ahí.

Qué taaaaal? Por lo menos yo estoy completamente de acuerdo con todo, por eso se los quise compartir.

Ojalá que todos los hombres hayan hecho sus apuntes para que la próxima vez nos manden a nuestra casa con una sonrisototototota.

Que tengan un bonito finde, el mio pinta para ser excelente! 😛

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