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¿Cerrar el círculo?

22 Nov

Muchas personas opinan que cuando una relación amorosa importante ha terminado es bueno cerrar el círculo, una vez que han transcurrido algunos meses, o incluso años. Dicen que es bueno ver a la ex-pareja, platicar, pedirse disculpas, darse un abrazo fraternal y saldar los asuntos pendientes entre los dos. Después de esto, se supone que el círculo se ha cerrado y puedes comenzar una nueva etapa en tu vida. Permítanme expresar mi más humilde desacuerdo!

¿Qué pasa si cuando ves a esa persona, frente a ti, resurgen los sentimientos? Y, ¿qué pasa si él ya no siente lo mismo por ti? El círculo se vuelve a abrir sólo de un lado y es dolorosísimo. Todo lo que habías avanzado en meses o años, lo retrocedes en unas horas!

Estoy segura, que no hay mejor forma de cerrar el círculo, que poniéndo tierra de por medio y que el corazón vaya sanando solito, sin SU ayuda, tenemos que saldar las cuentas solamente con nosotras misma, en nuestro interior.

Y créanme que aunque pasen muchos años, los sentimientos no se terminan (en algunas ocasiones). Nunca deberíamos sentirnos lo suficientemente preparadas para intentar ver a un ex-novio, que fue importante en nuestra vida, sólo como amigo, y mucho menos si estamos solas o no tenemos el respaldo de un novio actual que nos cobije con su amor, ternura y cariño.

Sigo sin saber cuál es mi destino, y la incertidumbre es lo que me angustia. Sigo pagando muy caro los platos rotos, pero debo seguir mi camino, tal como lo había venido haciendo.

Bonita semana para todos.

 

¿Y si ya no me vuelve a buscar?

27 Sep

Hace dos semanas tuve una de esas pláticas reflexivas, donde una hace pedazos a los hombres, donde tratas de resolver la vida sentimental de tus amigas y al mismo tiempo te vas dando cuenta de tus propios errores. La plática estaba en su clímax, yo diciendo: “Ya no le contestes el teléfono, déjalo que te extrañe, que se preocupe porque no le contestas…” Cuando de pronto mi amiga, me responde: “Ok, pero ¿y si ya no me vuelve a buscar?”

Dos días después, recibo un comentario aquí en Ovulito Blog, pidiendo un consejo de una chica que no sabía si aceptar un free con un chavo que le gustaba mucho y su duda era: “Siento que si acepto el free ya no me verá para nada serio, pero si no acepto me quedo sin nada!”

¡Nooooooo, por favor!

Aclaro: NO LAS JUZGO, porque yo he cometido exactamente el mismo error, creo que todas lo hemos hecho. Aceptamos por temor a que ya no nos vuelva a buscar o a quedarnos solas. Pero, ¿por qué nos da miedo? Total, si ya no nos vuelve a buscar será porque el tipo no estaba en la misma sintonía, porque no le gustábamos tanto, porque no estaba TAN interesado. Y si al principio no está tan interesado, nunca lo estará. Los hombres no cambian. Ellos tienen bien claro lo que quieren (aunque digan lo contrario).

De hecho, es una de las (pocas) cualidades que tienen los hombres: Saben lo que quieren. No titubean, no dudan, no piensan: “Y si mejor sí ando con ella, y si ya no le hablo y alguien más la conquista?”. Ellos defienden su postura, no quieren compromiso y lo van a dejar bien claro, si nosotras aceptamos genial y si no, buscan a otra. ¿Por qué no hacemos lo mismo nosotras? Si aceptan lo que queremos EXCELENTE y si no, buscamos a otro!

Hay que dejar en claro una cosa: No siempre que salimos con un hombre nos tiene que gustar por obligación o debemos terminar siendo novios o acostándonos con ellos. Si no nos convence del todo su persona, sus acciones o lo que nos ofrece, se vale decir “NO, gracias”.

Es como un negocio que se está concretando, primero debes conocer todos los beneficios (y perjuicios) que te puede traer, antes de invertir todo tu dinero. Si no te late el negocio, por X o Y circunstancia, lo mejor es que tomes tu dinero y lo inviertas en otra cosa. ¡Lo mismo pasa en las relaciones amorosas!

Llega un momento en el que si no pusiste un alto, tácitamente estás aceptando lo que el “caballero” te está ofreciendo (sea bueno o malo, sea free,  noviazgo o amistad). Por eso es importante que cuando aparezcan señales de que él y tú están buscando cosas diferentes, se hable sobre el tema, es decir, que dejes claro qué es lo que quieres, con todas sus letras. Y SI YA NO TE BUSCA, dale gracias a Dios que te quitó una mala relación del camino, porque claramente el hombre no estaba tan interesado y no estaba buscando lo mismo que tú. Es mejor erradicar el problema desde un principio a que después de que transcurran meses o incluso años, quieras obtener algo que desde el inicio se antojaba imposible.

Si durante las primeras citas nos mostráramos SEGURAS EN NOSOTRAS MISMAS y expresáramos cómo queremos ser tratadas o qué tipo de relación deseamos y no nos importara si no nos vuelven a buscar o quedarnos sin nada, seguramente ya nos habríamos evitado muchísimas malas experiencias. Ya sea que el chico cediera o nunca más nos volviera a llamar. Piénsenlo.

Las invito a decir en sus primeras citas:

Prefiero ____________, en lugar de _____________.

Me gusta _______________________.

Quiero _____________________.

En este momento estoy buscando ___________________.


¡Hay que hablar claro, chicas! Que no nos den miedo las consecuencias, después de todo es nuestra vida y nos estamos haciendo cargo de ella. Si le gusta bienvenido, y si no, NEEEEEEEXT!

Si eres “gordita”, esto te interesa.

30 Ago

Este post va a estar bastante fuertecito, sobre todo si eres gordita y te va mal con los hombres… Y es fuerte para mí, porque yo también soy una de esas “gorditas”. Si no crees soportar la cruda realidad combinada con algunas palabras altisonantes, te recomiendo que no sigas leyendo. Se necesita actitud para leer este post.

El sábado fui a ver una obra de teatro que me dejó en súper shock! Se llama Gorda, de Neil Labute y se presenta en el teatro Fernando Soler del Centro Teatral Manolo Fábregas. Muy recomendable, pero debes ir preparada y con la mente muy muy abierta para escuchar lo que ahí se dice de las mujeres gordas y sobre todo, prepárate para recibir un duro golpe, aunque después te vayan “cayendo los veintes”.

La obra trata acerca de un hombre exitoso, guapo, atlético y simpático que se enamora perdidamente de una mujer bella, divertida, inteligente y con 30 kilos de más.

A Tomi en realidad no le importa el sobrepeso de Helena, de hecho le gusta su cuerpo y lo más importante: Se siente completamente feliz con ella, tienen muchas cosas en común. Comienzan una relación seria y a la par surgen críticas, habladurías y burlas de sus compañeros de trabajo. Nadie puede creer que Tomi, siendo tan guapo se haya enganchado con una gorda.

Por supuesto no les contaré el final, pero el punto importante es: Hasta dónde la presión social nos orilla (o a los hombres) a iniciar o mantener un romance con una persona que se sale de los estereotipos actuales?

Hoy en día, se ven muy pocas parejas “disparejas”, en la calle: el hombre delgado y la mujer gorda, o la chica sea muy alta y el hombre chaparrito, que uno sea extremadamente guapo y la otra muy muy fea, etc. Y si las llega a haber, la gente mira, hace algún comentario gracioso y terminan por reirse de la escena tan cómica.

Sé lo que están pensando:  Entonces, ¿no cuenta que tenga una cara bonita, sea exitosa, inteligente, comprensiva, tierna? Y la respuesta es: En la mayoría de los casos, no. Los hombres son 100% visuales, y dicen que se fijan en las chicas más delgaditas porque inconscientemente atraen su instinto de protección al parecerles indefensas y frágiles (Dicen!).

Ahora bien, lo que he podido observar es que los hombres tampoco son tan selectivos a la hora del sexo. Se podrían coger (ups!) a un elefante, pero no serían capaces de presentarlo ante sus amigos, familiares o colegas de trabajo, porque entre mejor culo (ups!) tenga la vieja, mayor será su estatus dentro del grupo y viceversa. Qué pena que un culo sea el parámetro para medir su hombría.

En otras palabras, desgraciadamente para las gorditas será relativamente fácil tener noches casuales de sexo o incluso una relación amorosa (dentro de cuatro paredes o lugares oscuros), pero sufrirá mucho para encontrar al príncipe azul que tanto sueña, porque él no podrá soportar la presión social y las burlas de la gente y preferirá no tener una relación formal con ella.

¡Ahí está la clave! Voilá!

La presión social se puede sentir de la misma manera si la pareja es “diferente”, es decir: no tiene un brazo, una pierna, un ojo, es negrito, viejo, homosexual, tiene tatuajes enormes, es barrendero, etc. A la sociedad le molesta tanto la gente diferente, precisamente porque los defectos de los demás, resaltan sus propias inseguridades.

Y una relfexión más: En el tema del sobrepeso, sólo las mujeres salimos mal libradas, porque un hombre gordito no tiene ningún problema en conseguir novia, en casarse o en estar asediado por varias mujeres guapas y delgadas. Una vez más salimos perdiendo.

La buena noticia es que las gorditas podemos bajar de peso, para recuperar nuestra autoestima, ponernos la ropa que tanto nos gustaría y de paso, tener a tantos hombres como se nos antoje, pero a la sociedad NUNCA se le saldrá la mierda de la cabeza y eso, amigas, hay que aprender a manejarlo, porque la gente siempre hablará, de una o de otra cosa, si no es de los kilitos de más, será de “pa’ cuándo la boda”, o cosas por el estilo.

¿Quedaron confundidas? Imagínense cómo estoy yo… Creo que ahora sí, descubrí a qué se debe mi mala suerte con los hombres. En fin…

Tomemos la decisión que más nos convenga:  Perdamos los kilos que nos sobran o dejemos de escuchar el “qué dirán” y sigamos felices con nuestro cuerpo. Es una decisión muy personal. Éxito en cualquiera que ésta sea.

Que tengan una linda semana, nos leemos el próximo lunes.

Muuuuuuuuuack!


Por fin, paz emocional

2 Ago

Saluden a la misma Carrie Bradshaw de siempre, porque ya logré recuperarme de mi bache emocional, creí que tardaría más, pero GRACIAS A DIOS, sigo de pie. No sé si lo notaron, pero todavía la semana pasada traté de evadirme un poco posteando algo totalmente ajeno a mí, pero esta vez será diferente…

Van ya varias semanas de completa calma emocional y espiritual, me siento estupendamente bien, de hecho hace mucho tiempo que no me sentía así. Y es que cuando tomas la decisión de terminar con una relación no sana, primero sufres, lloras y todo parece ir mal, pero tarde o temprano todo vuelve a la normalidad. Después de la tormenta, viene la calma.

Durante algún tiempo, mi técnica fue tener varias velitas encendidas, para cuando se apagara una, poder acudir a la otra (incluso lo posteé aquí, en este blog), pero es de sabios cambiar de opinión y lamento admitirlo, pero estaba muy equivocada, porque a veces cuando la velita “A” se apagaba, me iba con la “B” y no siempre las cosas salían bien y entonces ya eran dos tropiezos emocionales seguidos. Todavía no me recuperaba de uno, cuando ya venía el otro en camino y así sucesivamente.

Creo que el problema de muchas de nosotras es que no sabemos estar solas. No sabemos estar sin un hombre que nos inspire ilusión, no podemos estar sin esa cosquillita o esa emoción de una llamada, un mail, una cita, etc, y por eso vamos buscando un nuevo verdugo cuando vemos que el otro ya se cansó de torturarnos. ¡GRAN ERROR!

¿Por qué no podemos quedarnos quietas un rato, mientras todo se tranquiliza, mientras todo vuelve a la normalidad?

¿Por qué no esperar a recuperarnos por completo, durante algunos meses, para comenzar a salir con alguien de nuevo?

¿Por qué no dejar el corazoncito deshabitado durante algún tiempo? ¿Por qué siempre debe haber alguien en él?

De verdad niñas, espérense un poco, no se enreden en una relación si no han salido por completo de la otra.

Mi calma emocional se debe precisamente a esto. Ya me quedé quieta, ya no estoy buscando (ni siquiera inconscientemente). Me estoy dando un descanso, quiero estar sola (sin hombres) durante algún tiempo. Yo ya lo decidí y se siente bien.

Cuando leí el post de mi amiga Quejumbrosa, me quedé pensando en cómo sabes cuándo has superado una relación, o mejor aún, cuáles son los factores que te indican que estás en paz emocionalmente y éstas fueron mis conclusiones:

Sabes que has superado una relación y recuperado tu salud emocional, cuando:

  • Ya no sientes la necesidad de saber de esa persona. Ya no investigas, ni preguntas a dónde fue, con quién, cuándo. Ya no te intriga, aunque tengas la información enfrentito de ti, prefieres no echarle un vistazo.
  • No esperas llamadas. El celular puede estar apagado y tú estás haciendo mil cosas antes de darte cuenta que se descargó la batería.
  • Sales a la calle en pants, rebozo y de cara lavada, porque no te importa a quien te encuentres, es más ni siquiera piensas en esa posibilidad. Tú vas a hacer tus cosas y te regresas a tu casita feliz de la vida.
  • Son fechas especiales y claro que te acuerdas, pero lo haces con una sonrisa y sigues haciendo tus labores.
  • Ya no lo contemplas en tus planes, pero no te cuesta ningún trabajo, ni resulta un sacrificio.
  • Comienzas a ocuparte de ti misma y de tu bienestar, como por ejemplo, vas al gimnasio, agendas la cita con el médico que tanto pospusiste, retomas tu vida social y familiar, etc.
  • Le pides en las noches a Dios, de todo corazón, por su bienestar y por su felicidad.

Si coincidiste con algunos de lo puntos anteriores, ¡FELICIDADES, superaste esa relación! El siguiente paso es mantenerte así el mayor tiempo posible. Sigue haciendo las cosas que te han mantenido alejada de esa persona. SIGUE TU VIDA SIN ÉL!

Lo confieso: Esta etapa es aburrida. No hay cosquillitas en el estómago, pero tampoco hay lágrimas, no hay nada, sólo PAZ. Pero se siente de maravilla…

Me alegra entrar a los veinticinco años sintiéndome así, ese es el mejor regalo que pudieron enviarme desde allá arriba. Mañana es mi cumpleaños y la pasaré de maravilla, porque aparte de todo tengo vacaciones y un magno evento el próximo sábado: me festejaré en grande, PORQUE YO LO VALGO, jajaja.

Que tengan una linda semana, chambeen duro que yo estaré rascándome el ombligo. Envídienme, ÑACA ÑACA!

¡Un abrazo a todos y a todas!


Sola con mi soledad

2 May

Uno de los momentos que más odio en la vida es en una boda cuando todos en mi mesa agarran a su pareja para bailar y yo me quedo sola como loser, sí me siento como loser.

Porque además ya ningún desconocido te saca a bailar en una boda (o sólo es en mi caso?).

Desde hace unos meses mi compañera del trabajo me invitó a su boda y el primer golpe fue cuando me dijo: Carrie, te puse dos boletos, uno para ti y otro para tu novio. El segundo fue cuando semanas después me dijo: Ya te coloqué en la mesa de fulanita con su novio, sutanita con su novio, Carcar y su novia (el chavo que me gustaba y la tipa por la que me cambió). Y el tercero y letal, fue cuando Mr. Big me canceló para ser mi acompañante.

No se imaginan la presión social que sentí de ir acompañada… varios fueron los factores:

  1. Era una boda, es decir, un evento más formal al cual debes ir acompañada para que puedas bailar.
  2. Era un evento con compañeros del trabajo. Es el pretexto ideal para presentarles a tu pareja, o en su defecto demostrar que tienes un amigo, pretendiente o alguien con el que sales.
  3. Mis dos amigas iban con acompañante!
  4. Iba a estar en la misma mesa que carcar y su golfa, digo, novia. Era impresindible que yo llegara radiante con mi pareja y que vieran que no me importó que la prefiriera a ella.
  5. Era una demostración de poder, en general.

Ante la cancelación de Mr. Big, me vi obligada a invitar a un par de amigos dos días antes del evento y obvio me dijeron que no. Por lo que, con toda la pena del mundo, le regresé uno de los boletos a mi compañera, le dije que iría sola, ella con cara de sorpresa me dijo: ¿No tienes un amigo a quien invitar? y no, la verdad es que no tengo ni un sólo amigo que me haga el paro.

Es decir, tengo amigos hombres, pero no les puedo pedir que me acompañen porque: son casados, tienen novia, soy gays, están feos (no es por discriminar, pero yo me quería lucir con los de mi trabajo), tienen oficios no aptos para presumir con mis colegas o son putos, es decir se asustan de que una mujer los invite a algún evento como éste.

Afortunadamente, en la misma mesa donde yo estaba, también sentaron a uno de mis mejores amigos de la chamba, que también fue solo y como que todos creyeron que fui con él, yo no desmentí nada. Sí bailamos, pero él bailó con otras compañeras (porque NO IBAMOS COMO PAREJA) y ahí era donde me quedaba sola en la mesa mientras todos bailaban alegremente.

¿Qué haces en ese momento? Revisas tu celular (y por cierto no tienes ni un puto mensaje, ni llamada perdida), te retocas el gloss, sales a fumarte un cigarro, vas al tocador, te sirves otro trago, pero por lo menos yo no puedo dejar de sentirme incómoda. Loser, pues.

Pero, ¿saben algo? Prefiero esa sensación y todas las miradas de lástima sobre mí que presentar a un wey, que cuando mis compañeros le pregunten a qué te dedicas? diga: soy payasito, o que esté tan feo que cuando nos vean llegar me avergüence o que se le note lo gay y la gente piense que me lo llevé para no ir sola.

En este momento de mi vida estoy sola, la mayoría de las veces lo disfruto, defiendo mi independencia emocional que tanto trabajo me ha costado ganar, pero otras veces lo sufro, esta boda fue una de ellas, esta boda me recordó que estoy sola y quien sabe si algún día esta situación cambie.

Gracias al cielo, carcar y su novia no fueron, pero eso no cambia mucho las cosas.

Abur!

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